domingo, 25 de enero de 2015

CULTURA Y LA CIUDADANIA.

Una no debería vivir sin la otra…pero parece que en muchas de nuestras ciudades incluyendo la nuestra, esto no se aplica.

Hace unos días atrás en el editorial de la opinión, el periódico se preguntaba o mejor cuestionaba el comportamiento de la ciudadanía frente a situaciones del día a día, como el parqueo en las calles, el respetar las señales de tránsito, el respetar al ciudadano…en fin.

Investigando sobre el tema, le di una mirada al informe a corte de 2013 de la fundación de CORPOVISIONARIOS sobre la cultura ciudadana en Bogotá;  interesante, pero no comparto algunas de las apreciaciones del doctor Mokus en dicho informe.

Seguridad, movilidad, tolerancia, percepción de corrupción, confianza en las instituciones, violencia intrafamiliar y participación ciudadana, entre otros; son los ítems analizados por el informe.

No me parece que ante un incremento en el nivel educativo de los ciudadanos estos itemes mejoren…en ocasiones y muchas, humildes campesinos que ordeñan sus vacas y aran sus tierras, son más respetuosos de las leyes y normas; que más de un profesional especializado que conduce por las calles de nuestras ciudades.

El respeto se enseña en casa, se lleva en la capacitación maternal y familiar, una familia de un hogar fuerte, produce o debe producir ciudadanos respetuosos, si respetas a tus padres y familiares, respetas las normas y las leyes.

Dice el informe que cuando las instituciones públicas son cuestionadas por la corrupción, a los ciudadanos se les hace más fácil infringir las leyes o no cumplir las normas. Pero lo que no dice el informe es, que los dirigentes que conducen instituciones corruptas, provienen de la misma ciudadanía que lleva el lastre de haber perdido el norte, sobre el respeto y valor moral de lo social.
El atajo constante…sin temor a DIOS…produce situaciones escabrosas, que son presenciadas a diario por las nuevas generaciones que ven en sus espejos el ejemplo a seguir.

Hay que seguir la tarea alcalde, en Cúcuta llevamos ya varias décadas de decadencia en lo moral y el comportamiento ciudadano del día a día, no es el mejor ejemplo para las futuras generaciones que ya llegan a los establecimientos públicos y privados de educación. Su esfuerzo de los años anteriores madrugando personalmente a los colegios, como ningún alcalde lo había hecho hasta el momento que yo recuerde, hablando con los muchachos de decirle no a las drogas y darle el no al embarazo prematuro, debería mantenerla…e imponer la cultura ciudadana como catedra en todos los colegios tanto públicos como privados, con una intensidad horaria igual a las más importantes materias del programa básico de todos y cada uno de los cursos.

Cuando en todos y cada uno de los niveles de enseñanza en lo básico y lo secundario se enseñe y se practique la cultura ciudadana, habremos sembrado la semilla para que en una década…comencemos a mejorar.

Y así en el año 2033, cuando Cúcuta esté llegando a sus trecientos años de fundación, no tendremos que preocuparnos, por la obstaculización de la movilidad, pues ya los ciudadanos del futuro no dejaran sus carros y sus motos donde les dé la gana, no tendremos que preocuparnos por vendedores ambulantes que obstaculicen el espacio público, pues ya no habrá compradores ambulantes que generen el desorden en las calles, ya no deberemos preocuparnos por accidentes de tránsito los fines de semana de conductores borrachos irresponsables que acaben con su vida y la de otros en un instante…y ya no tendremos que preocuparnos por todas esas situaciones que se generan con la perdida de la moral social y la cultura de lo democrático, pues los espejos de esa entonces tendrán que ser transparentes y como resultado se habrá forjado una ciudad pujante respetuosa de sí misma, de los demás y sobre todo respetuosa de DIOS.


jueves, 1 de enero de 2015

UNA EXPLOSION DE IRRESPONSABILIDADES



Ayer despedimos con mi familia el año 2014, desde el balcón mirando hacia los cerros tutelares de occidente, con una luna medio llena o medio vacía y un sinnúmero de explosiones multicolores que arrugaban mi corazón tanto porque era presagio de que se iba el año y también de que alguien se estaría quemando; pensé …ojala no sea un niño.
Pues no me equivoque, tanto el año se esfumo, como 5 niños se quemaron con pólvora en la noche de anoche…a pesar que la administración municipal en cabeza de su alcalde lo había prohibido mediante un decreto, no expender pólvora, pero por supuesto tampoco comprarla, es tan ilícito el que la expende estando prohibido, como el que la compra estando prohibido su expendió.
Hoy escuche cuando un periodista cuestionaba al alcalde y casi que lo culpaba por estos cinco quemados y los 11 adultos también quemados; 16 quemados en total, cuando en el 2013 habíamos tenido 7. Pero de quien es la culpa…yo recuerdo que en mi niñez con mis familiares manipulábamos pólvora y por supuesto… más de una vez nos quemamos, algunos amigos más graves que otros, pero de estos amigos incluyéndome, puedo asegurar que aprendimos la lección; ninguno de nuestros hijos sabe que es manipular pólvora. En 11 años que tienen casi todos ellos, no sabemos que es una quemada por pólvora en diciembre y vieran como disfrutan de las fiestas en familia.
Hoy cuando en las redes sociales y los periódicos digitales se hablaba de la estadística de quemados del día 31, no vi a ningún aspirante  a gobernar la ciudad, apoyar al alcalde diciendo que hay que cambiar la cultura de la pólvora, que no debemos exponer a nuestros hijos que son el futuro del municipio a una mutilación parcial o total de un miembro o cegar de por vida una de estas criaturas por causa de la irresponsabilidad y en muchas ocasiones conductas de personas llenas de alcohol en la cabeza. Claro que no los vi, eso no da votos, pero eso es gobernar y dirigir una ciudad hacia un mejor mañana.
Hoy me contaron que la madre de uno de estos niños quemados de la noche de anoche, lloraba desconsolada y explicaba que ella nunca le compra pólvora a su hijo, pero que un artefacto  de pólvora que salió disparado de un recipiente metálico, fue a depositarse directo en el ojo izquierdo de su pequeño hijo de 9 años el cual nerviosamente esperaba que le dijeran que tan comprometido estaba su ojo.
Hay decisiones de ciudad que por la cultura histórica de la misma, se hacen impopulares, pero son de origen responsable y buscan enderezar el futuro; futuro el cual ha quedado parcial o totalmente modificado para estos pequeños cinco cucuteños.
Dios nos proteja y proteja a los hijos de Cúcuta. Feliz Año.  




¿CÚCUTA LEE O SOLAMENTE VA A LA FERIA DEL LIBRO?

  Hay una pregunta que deberíamos hacernos ahora que termina una nueva edición de la Fiesta del Libro de Cúcuta: ¿somos realmente una ciudad...