No hay nada más patético que la
repetición en la historia…desplazamiento forzado se ha tenido desde el mismo día
que la historia y el mundo se conocieron por parte de la humanidad, cada
tirano, cada emperador y cada gobierno inestable que no podía contener sus
fronteras, apelaba a focalizar el primer brote de inestabilidad que le diera un
respiro al interior mismo de las entrañas de su imperio.
Reyes y emperadores; tiranos y
reyezuelos, siempre experimentaron y fueron aconsejados con las mismas
estrategias de evasión de realidades. Hoy esta historia se repite en la
frontera, en la nuestra, donde un reyezuelo usurpador frente a la inestabilidad
de su gobierno pretende forzar a un pueblo a retornar a sus orígenes, pero en
ese retorno viola todos los derechos humanos.
Hoy día viven más de 5 millones
de colombianos en Venezuela, colombianos muchos de ellos que hicieron grande la
economía de ese país hermano con el trabajo realizado durante las décadas de 70
y 80, antes del régimen chavista del comandante Hugo Chavez y mucho antes del régimen
anti Chavista de Nicolas Maduro.
Ahora como en tiempos de la
GESTAPO, colombianos y venezolanos son expulsados de sus pertenencias y puestos
en la frontera para desviar la realidad de inestabilidad de un gobierno
usurpador de un tirano sin bandera y sin pasado. Sin pasado porque su origen aún
es incierto, nadie ha podido descifrar de donde llegó Maduro.
Hasta cuando deberá el gobierno
Santos abrir albergues? O cual será el tope de la brutalidad maquiavélica del
dictador y sus secuaces?; eso es en este momento incierto y muy difícil de
responder, pienso que ni Paneso o el mismo Diogenes en su momento podrían definirlo.
Lo que si puedo asegurar es que a estas alturas de la situación Nicolas no moverá
un dedo para que esto se normalice y debemos estar preparados para ello; la
solidaridad de los alcaldes y gobernadores colombianos con esta situación debe
ser inmediata, el retorno a sus tierras de la mejor manera posible y la consecución
de oportunidades para estas humildes personas cuya única culpa fue tratar de
buscar un mejor futuro en otras latitudes debe ser oportuna y eficaz.
Dicen que en el país de los
ciegos el tuerto es rey, pero en Venezuela no hay ciegos, hay mudos, porque el régimen
les tapa sus bocas y los pocos que ven, están hipnotizados por un reyezuelo que
no es tuerto y sufre de verborrea, lo que el lomotil no podrá solucionar; y si,
una deportación o expulsión de un país caribeño con unas costas hermosas que no
merece la suerte que corre por estos días, porque el bravo pueblo hace mucho
lanzo el yugo y hoy como en antaño en las pobres chozas urbanas de Venezuela se
escucha el grito de libertad que otra vez deberá triunfar.
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