lunes, 31 de agosto de 2015

Y la historia se repite…

No hay nada más patético que la repetición en la historia…desplazamiento forzado se ha tenido desde el mismo día que la historia y el mundo se conocieron por parte de la humanidad, cada tirano, cada emperador y cada gobierno inestable que no podía contener sus fronteras, apelaba a focalizar el primer brote de inestabilidad que le diera un respiro al interior mismo de las entrañas de su imperio.
Reyes y emperadores; tiranos y reyezuelos, siempre experimentaron y fueron aconsejados con las mismas estrategias de evasión de realidades. Hoy esta historia se repite en la frontera, en la nuestra, donde un reyezuelo usurpador frente a la inestabilidad de su gobierno pretende forzar a un pueblo a retornar a sus orígenes, pero en ese retorno viola todos los derechos humanos.
Hoy día viven más de 5 millones de colombianos en Venezuela, colombianos muchos de ellos que hicieron grande la economía de ese país hermano con el trabajo realizado durante las décadas de 70 y 80, antes del régimen chavista del comandante Hugo Chavez y mucho antes del régimen anti Chavista de Nicolas Maduro.
Ahora como en tiempos de la GESTAPO, colombianos y venezolanos son expulsados de sus pertenencias y puestos en la frontera para desviar la realidad de inestabilidad de un gobierno usurpador de un tirano sin bandera y sin pasado. Sin pasado porque su origen aún es incierto, nadie ha podido descifrar de donde llegó Maduro.
Hasta cuando deberá el gobierno Santos abrir albergues? O cual será el tope de la brutalidad maquiavélica del dictador y sus secuaces?; eso es en este momento incierto y muy difícil de responder, pienso que ni Paneso o el mismo Diogenes en su momento podrían definirlo. Lo que si puedo asegurar es que a estas alturas de la situación Nicolas no moverá un dedo para que esto se normalice y debemos estar preparados para ello; la solidaridad de los alcaldes y gobernadores colombianos con esta situación debe ser inmediata, el retorno a sus tierras de la mejor manera posible y la consecución de oportunidades para estas humildes personas cuya única culpa fue tratar de buscar un mejor futuro en otras latitudes debe ser oportuna y eficaz.
Dicen que en el país de los ciegos el tuerto es rey, pero en Venezuela no hay ciegos, hay mudos, porque el régimen les tapa sus bocas y los pocos que ven, están hipnotizados por un reyezuelo que no es tuerto y sufre de verborrea, lo que el lomotil no podrá solucionar; y si, una deportación o expulsión de un país caribeño con unas costas hermosas que no merece la suerte que corre por estos días, porque el bravo pueblo hace mucho lanzo el yugo y hoy como en antaño en las pobres chozas urbanas de Venezuela se escucha el grito de libertad que otra vez deberá triunfar.


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