Interesante observación, pero aún
más interesante es que, si eso es cierto y ese contrato no beneficia a la
ciudad, hayan dejado pasar un período de tiempo desde 2017 hasta 2025 para caer
en cuenta de ello.
Y es que, inclusive, revisando el
histórico de esta ejecución contractual, la Contraloría Municipal de Cúcuta
adelantó un informe en 2019, a petición de algunas quejas ciudadanas, y en
dicho informe concluyó que no encontraba ninguna irregularidad en la ejecución
del contrato; incluso, analiza el contrato desde su selección para su
adjudicación.
¿Cuál es la motivación de los
concejales hoy en día para abrir los ojos frente a este proceso de concesión?
Son muchas las preguntas que se
generan frente a esto, en un municipio donde, como he venido diciendo hace
rato, no se observa un norte en la planeación de la ciudad. Va del timbo al
tambo, a lo que se nos ocurra y cuando se nos ocurra. ¿O me equivoco?
BONUS TRACK: Siguen las bombas,
granadas, petardos y asesinatos en Cúcuta y su área metropolitana, y aún no se
ve un plan estratégico para solucionar este problema. La ciudad sigue perdiendo
mucho por esta imagen que genera ante el mundo en su economía y en su sociedad.
¿O me equivoco?
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