¿Cuál es el verdadero vestido del
emperador?… ¿De qué está hecho? ¿Es de piel de oveja o es de lobo? Gritan en
las esquinas de las plazas, mientras los sonidos de las bombas y los muertos
selectivos vienen apareciendo impredeciblemente, mientras el pueblo,
inconscientemente consciente, se siente atrapado en la oscuridad de los días
del siglo pasado, que se presumen ya habían pasado.
Los efectos están a la vista: se
destruye la economía, se persigue la disidencia, se erosiona la independencia
judicial, se controla la información y se convierte al ciudadano en súbdito sin
que éste apenas lo note. En nombre del pueblo se suprime al pueblo y en nombre
de la patria se la vacía de sentido; el que no opine igual es traidor y, de
hecho, traiciona al pueblo… ¿pero quién les ha adjudicado al pueblo y de cuál
pueblo hablan?
Así se ve el panorama hoy de una
libertad que podría ser encerrada sin fecha de vencimiento. Esto ha sucedido
recientemente en otras latitudes y, al pasar la barda de la frontera más
cercana a nuestras regiones… allí pagaron el precio para que no tuviera fecha
de caducidad la adjudicación del pueblo; así el vestido no fuera invisible y
todos vieran de qué piel están hablado los periódicos o los pocos que quedaron,
que no son traidores del pueblo.
Espero que me equivoque en todo
lo que he escrito en estas líneas. Espero que el vestido del emperador lo vean
todos y todas… para que, por fin, las imágenes de la Colombia oscura del siglo
XX se queden allí congeladas para siempre. ¿O me equivoco?
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