Una no debería vivir sin la otra…pero
parece que en muchas de nuestras ciudades incluyendo la nuestra, esto no se
aplica.
Hace unos días atrás en el
editorial de la opinión, el periódico se preguntaba o mejor cuestionaba el
comportamiento de la ciudadanía frente a situaciones del día a día, como el
parqueo en las calles, el respetar las señales de tránsito, el respetar al
ciudadano…en fin.
Investigando sobre el tema, le di
una mirada al informe a corte de 2013 de la fundación de CORPOVISIONARIOS sobre
la cultura ciudadana en Bogotá; interesante,
pero no comparto algunas de las apreciaciones del doctor Mokus en dicho
informe.
Seguridad, movilidad, tolerancia, percepción de corrupción,
confianza en las instituciones, violencia intrafamiliar y participación
ciudadana, entre otros; son los ítems analizados por el informe.
No me parece que ante un incremento en el nivel
educativo de los ciudadanos estos itemes mejoren…en ocasiones y muchas, humildes
campesinos que ordeñan sus vacas y aran sus tierras, son más respetuosos de las
leyes y normas; que más de un profesional especializado que conduce por las
calles de nuestras ciudades.
El respeto se enseña en casa, se lleva en la
capacitación maternal y familiar, una familia de un hogar fuerte, produce o
debe producir ciudadanos respetuosos, si respetas a tus padres y familiares,
respetas las normas y las leyes.
Dice el informe que cuando las instituciones públicas
son cuestionadas por la corrupción, a los ciudadanos se les hace más fácil infringir
las leyes o no cumplir las normas. Pero lo que no dice el informe es, que los
dirigentes que conducen instituciones corruptas, provienen de la misma ciudadanía
que lleva el lastre de haber perdido el norte, sobre el respeto y valor moral
de lo social.
El atajo constante…sin temor a DIOS…produce situaciones
escabrosas, que son presenciadas a diario por las nuevas generaciones que ven
en sus espejos el ejemplo a seguir.
Hay que seguir la tarea alcalde, en Cúcuta llevamos
ya varias décadas de decadencia en lo moral y el comportamiento ciudadano del día
a día, no es el mejor ejemplo para las futuras generaciones que ya llegan a los
establecimientos públicos y privados de educación. Su esfuerzo de los años
anteriores madrugando personalmente a los colegios, como ningún alcalde lo había
hecho hasta el momento que yo recuerde, hablando con los muchachos de decirle
no a las drogas y darle el no al embarazo prematuro, debería mantenerla…e
imponer la cultura ciudadana como catedra en todos los colegios tanto públicos como
privados, con una intensidad horaria igual a las más importantes materias del programa
básico de todos y cada uno de los cursos.
Cuando en todos y cada uno de los niveles de
enseñanza en lo básico y lo secundario se enseñe y se practique la cultura
ciudadana, habremos sembrado la semilla para que en una década…comencemos a
mejorar.
Y así en el año 2033, cuando Cúcuta esté llegando a
sus trecientos años de fundación, no tendremos que preocuparnos, por la
obstaculización de la movilidad, pues ya los ciudadanos del futuro no dejaran
sus carros y sus motos donde les dé la gana, no tendremos que preocuparnos por
vendedores ambulantes que obstaculicen el espacio público, pues ya no habrá compradores
ambulantes que generen el desorden en las calles, ya no deberemos preocuparnos
por accidentes de tránsito los fines de semana de conductores borrachos irresponsables
que acaben con su vida y la de otros en un instante…y ya no tendremos que
preocuparnos por todas esas situaciones que se generan con la perdida de la
moral social y la cultura de lo democrático, pues los espejos de esa entonces tendrán
que ser transparentes y como resultado se habrá forjado una ciudad pujante respetuosa
de sí misma, de los demás y sobre todo respetuosa de DIOS.

