El trastorno del espectro autista es una afección relacionada con el desarrollo del cerebro que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con otras personas, lo que causa problemas en la interacción social y la comunicación. El trastorno también comprende patrones de conducta restringidos y repetitivos. El término «espectro» en el trastorno del espectro autista se refiere a un amplio abanico de síntomas y gravedad.
El trastorno del espectro autista
comprende afecciones que anteriormente se consideraban independientes, como el
autismo, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil y una
forma no especificada de trastorno generalizado del desarrollo. Algunas
personas aún utilizan el término «síndrome de Asperger» que generalmente se
considera que está en el período final leve del trastorno del espectro autista.
La OMS estima que 1 de cada 160
niños tienen TEA (AUTISMO), se calculan unos 115.000 casos en Colombia, pero es
una estimación.
En norte de Santander en 2022, la
Secretaría de Educación Departamental reportó que había 56 estudiantes
diagnosticados con autismo, cifra que aumentó a 77 en 2023,
evidenciando un aumento, Estos datos reflejan detección en el sistema
educativo, pero no son un censo completo.
El trastorno del espectro autista
comienza en los primeros años de la infancia y, a la larga, provoca problemas
para desenvolverse en la sociedad, por ejemplo, en situaciones sociales, en la
escuela y el trabajo. Los niños suelen presentar síntomas de autismo en el
primer año. Un número reducido de niños parecen desarrollarse de forma normal
en el primer año y luego pasan por un período de regresión entre los 18 y
los 24 meses de edad, cuando aparecen los síntomas de autismo.
Aun cuando estado colombiano ha
legislado sobre normas que incluyen a los poseedores del síndrome, no hay una
ley especifica que ayude a las familias con esta realidad todo sigue siendo muy
disperso.
Incluso desde el punto de vista
de capacitación en salud es probable que no se cuente con un numero importante
de profesionales capacitados en TEA, que tengan conocimiento en metodologías de
intervención, un enfoque centrado en la persona que permita terapias
particulares e individuales y no grupales limitando el tiempo de dedicación a
cada niño, además debe ser un trabajo interdisciplinario y en equipo donde pueden
trabajar en conjunto con familias, docentes, terapeutas ocupacionales,
psicólogos, médicos, etc. En resumen, un profesional capacitado en TEA no solo
tiene conocimientos teóricos, sino también herramientas prácticas para
acompañar a las personas dentro del espectro con respeto, sensibilidad y
eficacia.
En fin, un tema que aun parece
una asignatura pendiente en este siglo XXI y que es muy importante en salud y
en lo social. Como dijo el abogado OJO CON ESO…¿O ME EQUIVOCO?
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