El Acuerdo Municipal 016 de 2025, aprobado por el Concejo de Cúcuta, establece una política pública orientada a regular el uso del espacio público, con énfasis en los vendedores informales estacionarios e itinerantes. Esta medida representa un avance significativo hacia una ciudad más ordenada, pero su implementación enfrenta desafíos importantes en los ámbitos social, institucional y de gobernanza, que es preciso analizar con detalle para anticipar riesgos y fortalecer su aplicación.
En el plano social, uno de los
principales desafíos es la exclusión de población vulnerable. Muchas personas
que ejercen actividades económicas informales en Cúcuta carecen de documentos
de identificación, tienen estatus migratorio irregular o viven en condiciones
de pobreza extrema. Esto puede impedir que sean incluidos en el censo previsto
por el acuerdo, afectando el principio de equidad que debe regir toda política
pública. Además, existe el riesgo de que esta iniciativa refuerce la
estigmatización del trabajo informal. Si la regulación no se comunica con un
enfoque de inclusión y reconocimiento del aporte económico de estos actores,
puede ser percibida como una medida de control o represión. Por otro lado, la
confianza en las autoridades locales es limitada debido a experiencias pasadas
de desalojos, decomisos arbitrarios o promesas incumplidas. Esta falta de
confianza puede traducirse en baja participación en el proceso de
caracterización, dificultando la recolección de información precisa y útil para
la toma de decisiones.
En cuanto a los desafíos de
gobernanza, se destaca la necesidad urgente de mejorar la coordinación
interinstitucional. La política requiere la articulación fluida entre múltiples
entidades como la Secretaría de Gobierno, Planeación, Espacio Público, Migración
Colombia, Policía Nacional y Bienestar Social. La falta de claridad en los
roles, responsabilidades y mecanismos de cooperación puede generar
contradicciones, superposición de funciones o simplemente inacción. Además, la
formulación del acuerdo no evidencia un proceso amplio de participación
ciudadana. La ausencia de una consulta previa con asociaciones de vendedores,
defensores de derechos y organizaciones comunitarias limita la legitimidad
social de la medida y puede obstaculizar su apropiación por parte de los
actores involucrados. Finalmente, la política enfrenta riesgos derivados de la
inestabilidad política local. Si no se consolida institucionalmente como una
política de ciudad —más allá del periodo de gobierno actual— podría ser
modificada, abandonada o debilitada con el cambio de administración.
El Acuerdo 016 representa una
oportunidad valiosa para avanzar en la organización del espacio público con
justicia social, pero su éxito dependerá de la capacidad institucional, la
voluntad política y la participación activa de la sociedad cucuteña. ¿O ME EQUIVOCO?
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