domingo, 28 de septiembre de 2025

CÚCUTA : ENTRE LA ILUSIÓN TURÍSTICA Y LOS RETOS DE CIUDAD.

 

Cúcuta ha sido presentada en los últimos años como una ciudad con vocación turística, un relato que las autoridades locales repiten con insistencia en escenarios nacionales e internacionales. La narrativa se apoya en la ubicación estratégica en la frontera con Venezuela, en la importancia histórica de Villa del Rosario como cuna de la Gran Colombia y en el potencial cultural y gastronómico que ofrece la región. Sin embargo, más allá del discurso, la pregunta que se abre es si la capital nortesantandereana tiene realmente las condiciones para convertirse en un destino turístico de peso o si se trata, más bien, de una ilusión construida desde la política.

La realidad muestra que, aunque existen oportunidades en segmentos como el turismo médico, el de compras y el cultural, Cúcuta todavía arrastra dificultades que frenan su proyección. La inseguridad urbana y la violencia asociada al contrabando y a economías ilegales siguen marcando la percepción de riesgo para cualquier visitante. A esto se suman las deficiencias en infraestructura hotelera de gran escala, la limitada conectividad aérea —que obliga a muchos viajeros a pasar primero por Bogotá—, y la falta de una estrategia integral de promoción turística. Todo ello hace que el discurso oficial luzca frágil frente a la experiencia concreta de quien pisa la ciudad.

Mientras destinos como Cartagena, Medellín o el Eje Cafetero lograron posicionarse gracias a planes sostenidos en el tiempo, inversión en seguridad y modernización urbana, Cúcuta sigue pendiente de un proyecto serio que vaya más allá de las buenas intenciones. En este contexto, el reto de vender la ciudad hacia el exterior exige más que anuncios: se necesita construir una marca ciudad coherente, capaz de proyectar lo mejor de su identidad sin maquillar los problemas de fondo.

Algunas acciones podrían marcar la diferencia. Por ejemplo, articular un circuito turístico alrededor de la gesta independentista en Villa del Rosario, con museos modernos y experiencias inmersivas que conecten con visitantes nacionales y extranjeros. Impulsar un plan de turismo médico binacional, aprovechando la demanda venezolana y la competitividad en precios de salud y estética. Modernizar la infraestructura hotelera y urbana con alianzas público-privadas que permitan crear corredores turísticos seguros y ordenados. Y, sobre todo, fortalecer la conectividad aérea con vuelos directos a destinos internacionales y al menos a las principales ciudades de Colombia.

El éxito de Cúcuta como destino turístico dependerá de su capacidad para transformar sus debilidades en oportunidades. De nada sirve vender la ciudad como una joya en bruto si, al llegar, el visitante se encuentra con problemas de seguridad, movilidad y desorden urbano. Solo con hechos, inversión y una estrategia seria de largo plazo podrá la capital nortesantandereana dejar de ser un proyecto en el papel y convertirse en un destino real en el mapa turístico del país y de la región. O ME EQUIVOCO ?.


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