domingo, 30 de noviembre de 2025

Cuando el Triángulo cae — una oportunidad para reconstruir el centro de Cúcuta

 

Este mes, el llamado Triángulo de las Bermudas en Cúcuta — aquel sector del Parque Lineal convertido durante años en guarida de autopartes robadas, comercio informal irregular y territorio sin ley — comenzó finalmente a desaparecer. Tras denuncias sostenidas de residentes y un proceso técnico-judicial que tomó cerca de un año, la administración municipal declaró la ocupación como irregular y ordenó su desalojo y demolición. De acuerdo con los informes oficiales, la decisión fue respaldada por dictámenes de control urbano y por las numerosas quejas ciudadanas que retrataban el deterioro del espacio y el impacto criminal que allí operaba.

El cierre, sin embargo, no estuvo exento de tropiezos. Una acción de tutela detuvo temporalmente la demolición, generando un impasse jurídico que amenazó con perpetuar la situación. Pero ese freno cayó semanas después, cuando el juzgado que la evaluó declaró la tutela improcedente. Con ese fallo, el camino quedó libre para ejecutar la demolición de manera definitiva y las retroexcavadoras pudieron avanzar sobre estructuras que habían sobrevivido demasiado tiempo bajo la sombra de la ilegalidad.

La caída del Triángulo —aunque celebrada por muchos— no debe entenderse como un final, sino como el inicio de algo mayor. Cúcuta ha recuperado un espacio que nunca debió perder, y hoy cuenta con una oportunidad irrepetible para repensar el centro de la ciudad. Ese terreno antes dominado por autopartes robadas, piezas desarmadas en la clandestinidad y tránsito oscuro de mercancía ilegal, puede convertirse en un parque vivo, un nodo cultural, una zona de paso seguro y respirable. La pregunta, inevitable, es si estamos dispuestos a dar el paso que sigue —o si este episodio será apenas un titular pasajero.

El alcalde debe mirar también en el entorno y hacer respetar el plan de ordenamiento territorial de la zona para hacer de este impulso inicial una verdadera renovación urbana del sector que se sostenga en el tiempo a pesar de los cambios de administraciones futuras.

La ciudad merece algo mejor que una victoria simbólica. Lo que está en juego no es solo un lote recuperado para el Estado, sino la posibilidad de que Cúcuta inicie una transformación urbana que impacte de manera profunda su identidad. Recuperar ese espacio público, formalizar actividades económicas, rediseñar la movilidad peatonal, reforzar la iluminación, dotar de áreas verdes y seguras el Parque Lineal y su entorno: todo esto debe convertirse en agenda pública inmediata. Una intervención urbanística inteligente puede reactivar comercios legales, atraer familias, devolverle dignidad al centro y, sobre todo, romper con la idea de que estos territorios están condenados a ser bolsones de criminalidad perpetua. Porque para nadie es un secreto que este sector del parque lineal ha sido por años de los más cochino que se puede ver en la ciudad y los cucuteños debemos auto respetarnos y mantener la ciudad como la joya que debe ser…ese espacio de parqueadero que hay allí en el parque lineal también debe ser utilizado para hacer del sector un verdadero parque…en fin.  

Nada está blindado contra el retroceso. Si no hay seguimiento, vigilancia y planeación constante, el Triángulo podría renacer con otro nombre, con otras casetas, con los mismos actores. Por eso el llamado es doble: a las autoridades para que diseñen y ejecuten un plan de renovación urbana sostenido y ambicioso; y a la ciudadanía para que participe, exija, denuncie, acompañe y se apropie del espacio recuperado. Las ciudades no se transforman desde un escritorio: se transforman cuando la comunidad se convierte en guardiana del espacio público y cuando el Estado demuestra que es capaz de sostener, con hechos, las decisiones que toma.

Porque al final, lo que está en juego no son solo muros, casetas o láminas oxidadas: es la memoria de una ciudad que merece caminar sin miedo y respirar futuro. Es la posibilidad de que los niños puedan correr donde antes solo había sombras, de que el comercio honesto vuelva sin tener que compartir acera con la ilegalidad, de que Cúcuta —tan herida, tan paciente— recupere su derecho a ser hogar y no territorio abandonado.

La caída del Triángulo no es la noticia…la noticia será lo que hagamos después.

Si dejamos que el silencio llene ese espacio, volverá el ruido que ya conocemos. Pero si lo sembramos con ciudad, con luz, con vida, con manos que construyen y no que destruyen, entonces Cúcuta habrá dado un paso gigante hacia la dignidad que reclama hace años.

El centro puede renacer. La pregunta es si nosotros queremos renacer con él. ¿O ME EQUIVOCO?






FAST TRACK : El futuro del servicio de agua en Cúcuta está en discusión. Si se declara la caducidad del contrato con Aguas Kpital, hay tres caminos posibles: entregar la operación a un nuevo operador privado, crear una empresa municipal que gestione el servicio o impulsar una empresa de economía mixta bajo control público-privado, elegida por la administración de Jorge Acevedo. La decisión que se adopte marcará si el agua vuelve a verse como UN ACTIVO DE LA CIUDAD.

 






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