domingo, 23 de noviembre de 2025

CÚCUTA Y LA OPORTUNIDAD DE UNA TRANSICIÓN ENERGÉTICA SOCIAL

 



En Cúcuta, hablar del costo de la energía se convirtió en una conversación cotidiana. Hogares, pequeños comercios y hasta instituciones públicas sienten cada mes el peso de un recibo que parece avanzar sin freno. Mientras tanto, la ciudad, con uno de los promedios de radiación solar más altos del país, observa —a veces con distancia— cómo otras regiones aceleran la adopción de tecnologías fotovoltaicas que ya no son una promesa futurista, sino una herramienta accesible para aliviar cargas económicas y modernizar los servicios públicos.

La discusión sobre energías limpias dejó de ser exclusivamente técnica. Hoy es un asunto de justicia social. Cúcuta tiene más de 500 horas de sol al mes, pero el aprovechamiento de esta ventaja natural sigue siendo marginal frente al potencial disponible. La pregunta es inevitable: ¿por qué una ciudad con condiciones tan favorables no ha avanzado con mayor decisión hacia un modelo energético más económico y sostenible?

La primera gran oportunidad está en el sistema de alumbrado público, uno de los rubros más costosos para el municipio. Cúcuta paga mensualmente cientos de millones de pesos por concepto de consumo eléctrico, mantenimiento y operación de luminarias que, en gran proporción, aún dependen de fuentes tradicionales. Una transición que combine iluminación LED con generación solar distribuida podría reducir entre un 30% y 50% el costo mensual del alumbrado, dependiendo del esquema técnico y financiero que se adopte. Varias ciudades de tamaño similar ya lo han logrado mediante plantas solares municipales, techos fotovoltaicos en edificios públicos y acuerdos de compra de energía que estabilizan tarifas a largo plazo.

Desde el enfoque técnico, Cúcuta tiene la posibilidad de implementar proyectos de autoconsumo colectivo y sistemas híbridos conectados a red. Las cubiertas de colegios, centros de salud, mercados públicos y escenarios deportivos representan miles de metros cuadrados disponibles para instalar paneles fotovoltaicos capaces de abastecer parte de la demanda institucional. Este tipo de proyectos no solo disminuye la factura del municipio, sino que abre la puerta a excedentes que podrían destinarse a programas sociales o a la reducción de tarifas en sectores vulnerables.

Pero este debate no puede limitarse al Estado. También es una necesidad para los ciudadanos. Los sistemas solares residenciales, que hace algunos años eran prohibitivos, hoy tienen costos de inversión mucho más accesibles y una vida útil que supera los 25 años. Para muchas familias cucuteñas, que destinan una porción significativa de sus ingresos al pago de servicios públicos, un esquema de financiación blanda o subsidios focalizados podría permitirles instalar pequeños sistemas de generación que reduzcan entre un 20% y 40% su consumo de red. No se trata únicamente de ahorrar, sino de democratizar la energía.

Además, la transición energética tiene un componente económico que Cúcuta no puede ignorar. La ciudad necesita nuevos sectores productivos, empleo técnico y oportunidades para jóvenes que hoy ven pocas alternativas. Convertirse en un polo regional de instalación, mantenimiento y desarrollo de tecnologías solares podría generar cientos de empleos formales. La energía limpia no es solo un tema ambiental: es una industria emergente que Cúcuta podría liderar.

La pregunta de fondo es si la ciudad está dispuesta a imaginar un futuro diferente. ¿Seguirá Cúcuta atada a un modelo energético costoso, vulnerable y poco eficiente? ¿O aprovechará su potencial solar para transformar la manera en que consume y paga su energía? El momento de decidir no es mañana: es ahora.

La transición energética no requiere promesas grandilocuentes, sino pasos concretos, políticas claras y voluntad de cambio. Cúcuta puede —y debe— avanzar hacia un sistema más justo, más limpio y más económico. No para cumplir con una moda global, sino para aliviar la vida diaria de sus ciudadanos y sentar las bases de una ciudad moderna que piensa en su gente antes que en la inercia del pasado. ¿O ME EQUIVOCO?

2 comentarios:

  1. Excelente artículo. Necesario no solo para cucuta sino para el país. Además de ayudar al medio ambiente global.

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