domingo, 15 de marzo de 2026

“El caos de la Gazapa: cuando la solución termina creando el problema”

 



Ayer tuve que transitar por el puente de la Gazapa para dirigirme hacia el sector de Prados del Este y por un momento pensé que estaba atrapado en medio de un monumental trancón en Bogotá, y no en la ciudad de Cúcuta.

La fila de carros iniciaba en la Avenida Libertadores y se extendía hasta el Anillo Vial Oriental. Y lo más sorprendente es que no era hora pico laboral. Era un sábado a las ocho de la noche.

Entonces surge la pregunta inevitable: ¿qué está pasando con la movilidad en ese punto de la ciudad?

Alguien tuvo la brillante idea de instalar una pequeña redoma o rotonda justo antes de iniciar la subida al Puente de la Gazapa, en el sentido occidente–oriente. Y por si fuera poco, también se añadieron reductores de velocidad.

El resultado es exactamente el que cualquier ciudadano podía prever: caos vehicular.

La circulación se vuelve lenta, los vehículos se acumulan y lo que debería ser un corredor de movilidad termina convertido en un embudo.

Desde hace meses he venido alzando la voz sobre otro problema similar: los reductores de velocidad instalados en la Avenida Libertadores. La intención, seguramente, era prevenir accidentes. Sin embargo, en la práctica ocurre lo contrario de lo que se pretendía.

No solo no han demostrado ser una solución efectiva para mejorar la seguridad vial, sino que en las horas pico generan verdaderos colapsos en ambos sentidos de la vía, tanto norte–sur como sur–norte.

Y ahora, para completar el panorama, esa misma lógica de improvisación parece haberse trasladado al acceso del puente de la Gazapa: reductores de velocidad y una rotonda en un punto de altísimo flujo vehicular.

Quienes conocen el funcionamiento de las rotondas saben que no siempre son una solución adecuada. En muchas ocasiones, especialmente en zonas con tráfico intenso, se convierten en escenarios de disputa vial: todos quieren pasar primero, tanto quienes entran como quienes salen.

El resultado es el mismo de siempre: congestión, confusión y pérdida de tiempo para los ciudadanos.

La movilidad urbana no se puede improvisar.

Las decisiones sobre el diseño de las vías deben responder a estudios técnicos serios de tránsito, flujo vehicular y seguridad vial. De lo contrario, lo que termina ocurriendo es exactamente lo que estamos viendo: soluciones que terminan creando nuevos problemas.

Cúcuta es una ciudad que ha crecido rápidamente en los últimos años. Su parque automotor aumenta cada día y la infraestructura vial debe adaptarse a esa realidad.

Pero eso exige planificación, no experimentos.

¿hay alguien escuchando estos reclamos ciudadanos y evaluando realmente qué está pasando con la movilidad en estos puntos críticos de la ciudad?

“Porque gobernar una ciudad no es poner reductores y rotondas al azar: es entender cómo se mueve la ciudad antes de terminar paralizándola.” ¿ O ME EQUIVOCO ?

 

 

1 comentario:

  1. Saben más de otra cosa que de movilidad, salen al exterior a mover su plática no traen nada bueno de lo ven, solo llevan.

    ResponderEliminar

DEJE SU COMENTARIO SOBRE LA COLUMNA ACA.

Entre la tragedia nacional y un debate inútil

  Durante los últimos días, después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Colombia ha sido testigo de una discusión que, fr...