En un mundo saturado de noticias
sobre guerras, muertes y corrupción, hay amenazas que avanzan en silencio. No
hacen titulares, no ocupan portadas, pero su impacto puede ser igual de
devastador. La resistencia a los antibióticos es una de esas amenazas: una
pandemia silenciosa que crece en los rincones de nuestra ciudad, en las casas,
en las calles y en la forma en que tratamos nuestras enfermedades.
En Cúcuta, es común que los
antibióticos se usen como un recurso inmediato, sin receta médica, muchas veces
para combatir infecciones virales donde no tienen efecto alguno. Esta práctica
no es un acto inocente; es un gesto que fortalece a los microbios, que hace que
infecciones simples se transformen en batallas que el cuerpo y la ciencia
luchan por ganar. La falta de control institucional permite que estos
medicamentos se vendan libremente, sin supervisión, y que la resistencia
bacteriana avance como una sombra silenciosa sobre nuestra salud colectiva. Por
eso, resulta urgente que los antibióticos solo se dispensen con prescripción
médica, como una medida fundamental para proteger la vida de todos.
Frente a esta realidad, la acción
no puede ser solo de los médicos o de las autoridades sanitarias. La lucha es
colectiva. Educar a la comunidad, fortalecer la regulación para que los
antibióticos solo se vendan con receta, monitorear su consumo, fomentar la
higiene y la vacunación son pasos que cada uno de nosotros puede dar. Cada
decisión consciente, cada medicamento usado correctamente, cada hábito
preventivo, es un acto de resistencia contra esta pandemia silenciosa.
Fuente: Instituto Nacional
de Salud (INS) : Dos de cada cinco muertes por infecciones en Latinoamérica se relacionan
con la resistencia antimicrobiana.
BONUS TRACK : COLOMBIA…
