Hay nombres que aparecen en la política nacional y tardan
años en convertirse en protagonistas. Y hay otros que, en muy poco tiempo,
logran hacerse visibles a punta de redes sociales, denuncias, debates y una
particular manera de mirar el poder.
Daniel Felipe Briceño Montes pertenece a esa segunda
categoría.
A sus 32 años, este abogado,
especialista en Derecho Público y magíster en Análisis Político y Electoral,
pasó de ser asesor del Concejo de Bogotá a convertirse en concejal y,
posteriormente, en representante a la Cámara por Bogotá. En las elecciones legislativas
de marzo de 2026 obtuvo más de 260.000 votos y se convirtió en el congresista
con la mayor votación individual del país.
Pero más allá de la cifra electoral, hay algo que explica
buena parte de su crecimiento político: su particular manera de hacer
control político.
Briceño convirtió el SECOP, las
bases de datos de contratación estatal y las redes sociales en herramientas de
fiscalización. Él mismo ha explicado que la combinación entre SECOP y redes
sociales fue fundamental para construir su proyecto político.
Para aquellos que no lo saben, el
SECOP es el Sistema Electrónico para la Contratación Pública de
Colombia. En palabras sencillas: es la plataforma oficial donde las
entidades públicas deben publicar la información de sus procesos de
contratación.
Es decir, Briceño no apareció
ayer con una carpeta debajo del brazo para mirar contratos. Esa ha sido
precisamente una de las características que le han permitido construir su
figura pública.
Y aquí empieza lo interesante para Cúcuta.
Porque ahora la lupa de Daniel Briceño se dirige hacia la
administración del alcalde Jorge Acevedo.
Y cuando un congresista que ha
construido buena parte de su carrera política revisando contratación pública
decide solicitar información sobre una administración municipal, la noticia no
está solamente en la carta.
La verdadera noticia está en lo
que puede aparecer después de abrir los documentos.
Pero… que Briceño solicite
información sobre contratos de la Alcaldía de Cúcuta no significa que haya
encontrado corrupción.
Una solicitud de información no
es una sentencia. Un cuestionamiento político no es una decisión judicial. Y un
contrato que genere dudas tampoco puede ser calificado automáticamente como
ilegal. Pero tampoco sería serio minimizar una solicitud de esta naturaleza. Porque
el control sobre los recursos públicos existe precisamente para preguntar.
¿Cuánto se contrató? , ¿Con
quién?, ¿Por qué mediante determinada modalidad? , ¿Cuánto costó?, ¿Qué
experiencia tenía el contratista?, ¿Quién hizo los estudios previos?, ¿Quién
supervisó?, Y, sobre todo, ¿los ciudadanos recibieron por esos recursos
públicos lo que tenían derecho a recibir?; Esas son las preguntas que
importan.
La administración de Jorge Acevedo gobierna la ciudad
durante el período 2024-2027. El alcalde es ingeniero industrial, especialista
en Finanzas y magíster en Administración de Empresas y Trabajo Social, y antes
de llegar al Palacio Municipal fue concejal de Cúcuta y funcionario de la
administración local.
No estamos, entonces, frente a un gobierno recién llegado
que todavía esté construyendo su aparato administrativo.
La solicitud de Briceño no debería ser vista solamente como
un ataque político.
Para la administración de Jorge
Acevedo puede convertirse, incluso, en una oportunidad para demostrar con
documentos cómo se han utilizado los recursos de los cucuteños.
Porque gobernar no significa solamente inaugurar obras,
publicar fotografías o anunciar inversiones.
Gobernar también significa explicar cada peso público.
Por eso, más que preguntarnos si
Daniel Briceño tiene razón antes de conocer los documentos, deberíamos
preguntarnos qué encontrará cuando esos documentos sean revisados.
Y esa diferencia es fundamental. Porque
una cosa es una denuncia política y otra una evidencia. Una cosa es sospechar y
otra demostrar. Una cosa es encontrar un contrato que genere preguntas y otra
establecer que hubo una irregularidad.
Dicho esto, la solicitud de
documentación por parte del congresista Daniel Briceño a la administración municipal
de San José de Cúcuta debe significar una gran oportunidad para que el actual
alcalde de los cucuteños despeje las dudas que ha generado en su contra la
poca oposición del actual concejo de la ciudad, si lo logra su poca o mucha
popularidad después de casi tres años de gestión se vería altamente reforzada…si
no lo logra, los cucuteños tendremos que preocuparnos. ¿ O ME EQUIVOCO?

Buendía señores
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